martes, 19 de octubre de 2010

Imaginando


Mi imaginación, normalmente agitada por el pánico, se calma, se tranquiliza, yendo al ritmo que marca mi corazón. Mis pensamientos fluyen, la imaginación me coge de la mano, lentamente, llevándome a lugares llenos de magia y felicidad.

El <<tick-tack>> del reloj cada vez se escucha menos, el aire golpeando fuertemente la ventana. Me dejo llevar al son de esta improvisada música, me relajo, respiro hondo y siento como me voy despojando poco a poco de todas las cargas y problemas que me atormentan, el temor a la dura realidad se desvanece. Voy navegando por un mar apaciguado y en calma, es más, si saco el brazo de fuera de la barca e intento tocar el agua con mis dedos... ¡Es impresionante! Mi piel siente la helada agua...

Cada noche mi imaginación se transporta a mundos trepidantes e insólitos. Sí, cierto, tendrán sus defectos y sus imperfecciones, pero mi mordaz imaginación no es tan cruel como el mundo en el que vivimos, derrumbándose cada vez más rápido.

La violencia con que los países ricos y desarrollados tratan a los pobres y subdesarrollados, eso no existiría. Ni la gente tampoco se creería las grandes mentiras que dicen los estados, mentiras como: Estamos acabando con el hambre en el mundo, todo el mundo tiene empleo... Mentiras y mentiras que hacen que la gente no crea en nada ni tengan ganas de vivir, eso en mi mundo no existiría. En mi mundo perfecto las únicas guerras que habrían serían dos personas haciéndose cosquillas, nada más, gente riéndose y no gente agonizando porque una bomba cayó del cielo impactando sobre ellos. Y revivir a esos muertos que han muerto injustamente en una guerra donde ellos no tenían nada que ver, una guerra hecha por los países ricos sólo quieren engordar sus billeteras aún más. Tampoco se explotarían a niños para hacer esos objetos de marca que tanto ansiamos llevar, ni mucho menos existiría el tráfico de personas inocentes engañadas para ir a un país mejor viendo que su sueño se desvanece y empieza su pesadilla al tener que cumplir las ordenes de los traficantes. La sociedad no sería como la de ahora, los llantos de esa gente que no cumple con los ideales estéticos impuestos por la masa borrega, todos iguales y sin querer brillar por luz propia. Al diferente no se le trataría de diferente, se le admiraría por ser único y se respetarían sus ideales. Los conflictos raciales desaparecerían al igual que esos conservadores que no aceptan el amor entre iguales. Ese sería mi mundo utópico, esas cosas y muchas más, pues ya no me apetece entristecerme al ver como este mundo se autodestruye mientras nosotros permanecemos impasibles. 

¿Difícil, verdad? Es cierto, es complicado, muy complicado, y eso, es muy triste. Pero mi imaginación es así, hace que renazcan mis esperanzas seguir además de ilusionarme aunque el ser humano es tan egocéntrico y materialista que lo anterior, es simplemente mi realidad utópica, un mero producto de mi imaginación.